La realidad de las madres oncológicas en tiempos de coronavirus
El domingo recién pasado se celebró el Día de la Madre en nuestro país, el que obviamente estuvo marcado por la crisis sanitaria del coronavirus, lo que obligó a muchos pasar este día distanciados.
Tal como es el caso de las mamás que actualmente viven en la casa de acogida de Fundación Nuestros Hijos, organización dedicada hace casi 30 años al cáncer infantil en Chile.
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Desde que en marzo se decretó la emergencia sanitaria en el país, la Fundación implementó diversas medidas de protección para cuidar a los niños de los peligros de eventuales contagios por el COVID-19, especialmente en sus casas de acogida, lo que provocó que muchas familias se vean impedidas de salir los fines de semana para reencontrarse con sus otros hijos.
Este es el caso de Johana Pávez de Graneros, quien lleva tres años en la Casa de Acogida de Fundación Nuestros Hijos, en la comuna de San Miguel, en Santiago, junto a su hijo Cristóbal de 8 años. Cuando tenía 4 años, Cristóbal fue diagnosticado con una inmunodeficiencia y quedó hospitalizado en Oncología, en el Hospital Exequiel González Cortés.
Allí comenzó un largo tratamiento el cual ya lleva tres años, tiempo en el que la Casa de Acogida se transformó en su segundo hogar y en donde ha vivido momentos muy importantes de su niñez, siempre junto a su madre.
Sin embargo, estar separados del resto de la familia tiene sus dificultades. “Ha sido un período difícil para todas las mamás y nuestros hijos que estamos en Casa de Acogida, como ya no podemos ir a visitar a nuestras familias, y yo tengo otro hijo pequeño, José Tomás, de 5 años que está esperándome en Graneros, con mis papás”, comentó Johana.
Los niños con cáncer tienen un sistema inmune comprometido, por lo que requieren aún más cuidados ante la expansión de la pandemia. Esto significó la salida temporal de las voluntarias y encargadas de la Casa de Acogida, adoptando un sistema de turnos semanales entre las 13 mamás que viven ahí actualmente.
Sobre las medidas que ha tomado la fundación durante este tiempo, Johana comentó que “nadie puede salir ni entrar, salvo cuando tenemos que llevar a los niños al hospital y nos vamos caminando, con mascarillas, guantes“.
Y agregó: “Hemos cuidado mucho a nuestros hijos, porque sabemos que ellos son muy vulnerables por sus tratamientos, y acá en la Casa (de acogida) estamos muy bien organizadas con un sistema de turnos para mantener la higiene y el aseo, la cocina, el lavado de manos frecuente y ahora lavamos el piso con cloro en vez de limpiador”.
Para conocer más información sobre Fundación Nuestros Hijos y las formas disponibles para ayudar, ingresar a su web oficial.