Las consecuencias físicas que tendrá tu bebé si no le prestas atención cuando llora
A diferencia de lo que se cree, dejar llorar al bebé por unos minutos hasta que se calme y le de sueño, es uno de los peores errores que pueden cometer los padres sin darse cuenta.
Y es que esa técnica de esperar a que se le pase solo, fue difundida por el doctor Richard Ferber, neurólogo y pediatra de la Universidad de Harvard, y hasta hoy sigue utilizándose.
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Sin embargo, aquella técnica trae consigo consecuencias físicas y psicológicas para el bebé, que podrían afectarle durante el desarrollo de toda su vida.
Lo que sucede cada vez que los padres ignoran el llamado de sus hijos, es que se producen a cada segundo que pasa un exceso de hormonas de estrés en el cuerpo del bebé, que a la larga pueden dañar el sistema nervioso central, limitando su crecimiento y la capacidad de aprendizaje del pequeño.
Según lo informado por Huffington Post, y consultado a especialistas en el tema, los bebés le temen a la muerte y por cada segundo que pasa se desesperan. “Los niños necesitan calor físico para satisfacer sus necesidades psíquicas elementales y reducir su estrés. Sólo de esta forma pueden construir vínculos seguros y confiados con sus padres, y después con las demás personas de su entorno”, contó Fabienne Becker-Stoll, directora del Instituto de Pedagogía Infantil de Baviera.
Por lo mismo, dejar a los bebés llorar sin un consuelo puede provocarles un trauma, ya que para ellos la falta de atención significa que nadie irá a ayudarlos, provocando que no se sientan queridos, complicaciones en los lazos familiares, ansiedad, problemas de sueño y síntomas depresivos.
Mientras más sea ignorado, el bebé más llorará, así que es importante tener todas sus necesidades cubiertas, con esto su nivel de dependencia será menor y llorará mucho menos.
Finalmente, el cariño y el amor son las claves para un desarrollo positivo en la vida de los pequeños. Un estudio realizado en la Universidad de Notre-Dame, descubrió que las personas que habían tenido una infancia con sus necesidades cubiertas, con el paso de los años demostraron tener mejor salud, con menores indicios de depresión y con mayor capacidad de empatía.