Un reciente estudio ha puesto en evidencia un hecho alarmante: los microondas, son el hogar de una sorprendente diversidad de bacterias.

La investigación llevada a cabo por la Universidad de Valencia en colaboración con Darwin Bioprospecting Excellence, desafía la creencia común de que la radiación del microondas esteriliza su interior.

Contrario a lo que muchos creen, los microondas no poseen la capacidad de destruir completamente las estructuras celulares de las bacterias a través de su radiación no ionizante.

Aunque las altas temperaturas alcanzadas en su interior pueden eliminar algunas bacterias, no lo hacen de manera tan efectiva como se suponía. Esto ha permitido que las bacterias prosperen, formando comunidades microbianas variadas, cuyo tipo y cantidad dependen del entorno en el que se encuentren los microondas.

Por otro lado, es esencial limpiar cualquier derrame inmediatamente y mantener las superficies interiores del microondas limpias después de cada uso.