Nutricionista revela riesgos del régimen que hizo Rojo Edwards para bajar de peso: perdió 12 kilos
El senador Rojo Edwards volvió a instalar el debate en redes sociales y matinales, luego de revelar que logró bajar más de 11 kilos en poco más de tres semanas gracias a un régimen de ayuno intermitente extremo.
Su transformación física no pasó desapercibida y generó opiniones divididas, tanto por la rapidez de los resultados como por la intensidad del método.
Según explicó en sus plataformas digitales, el objetivo del plan era cambiar la fuente de energía del cuerpo.
“La idea es adaptar el cuerpo para que pueda funcionar con grasa y no con carbohidratos. La clave es limpiar las señales al cuerpo y decirle que tiene que usar grasa como fuente principal de energía… Es fundamental bajar la insulina porque bloquea la producción del beta hidroxibutirato, que permite utilizar la grasa casi tan rápido como se usan los carbohidratos en términos de energía”, señaló.
El parlamentario inició el proceso el 31 de diciembre de 2025. Durante los primeros tres días no consumió alimentos, luego realizó una comida sin carbohidratos y retomó jornadas prolongadas sin ingerir comida. La baja fue un total de 12,2 kilos a finales de enero.
Edwards aseguró que estuvo supervisado por un médico durante todo el proceso y que, en los días sin alimentación, ingería agua con sal “para evitar dolor de cabeza o calambres. No hice ayunos tan prolongados como para afectar potasio u otros minerales, pero el balance de electrolitos es importante”.
La mirada experta sobre el ayuno extremo de Rojo Edwards
El tema también fue abordado en el programa Tu Día, donde la nutricionista Catalina Miranda analizó la estrategia utilizada por el senador. De entrada, dejó claro que no se trata de una práctica universal.
“Está muy de moda. Va a depender de la persona y sus condiciones, pero la verdad no hay que ser tan populistas. Siento que es una estrategia súper buena, una herramienta que nosotros recomendamos muchas veces, dependiendo de la voluntad de la persona, su salud y cuánto tiempo lo quiere ocupar”, dijo de entrada.
“Hay algunos muy prolongados para una cabeza muy fuerte y un cuerpo resistente; lo felicito por haber aguantado eso“, añadió.
La especialista explicó que un ayuno de entre 12 y 16 horas puede considerarse fisiológico en ciertos pacientes. Sin embargo, advirtió que superar las 24 horas implica mayores riesgos.
“Pasando las 24 horas ya estamos entrando en un terreno más complicado y firme, donde puede haber hipoglucemia, mareo, dolores de cabeza, estreñimiento, diarrea y cosas así, que es un poco más extensa. El ayuno normal, de la noche a la mañana, y extenderla un poco más con una sesión de ejercicios es totalmente adaptable, no va a pasar nada a menos que seas un diabético o estés en un proceso de cáncer”, sostuvo.
Finalmente, fue categórica al definir el concepto de ayuno extremo: “Un ayuno extremo es de 24 horas en adelante. Más de un día con las labores cotidianas hay que evaluarlas caso a caso”.
De esta manera, mientras el senador destaca los resultados obtenidos, especialistas recalcan que este tipo de prácticas deben realizarse con supervisión médica y considerando las condiciones individuales de cada persona.