Sociedad

¿Por qué deberías vacunarte contra la influenza? Conoce las razones y los grupos más expuestos

denuncia jeringa influenza
Archivo | Agencia UNO

Tos, dolor de garganta, congestión nasal, dolores musculares, fatiga o dolor de cabeza. Todos ellos son síntomas de la influenza, de acuerdo a MedlinePlus, una patología respiratoria grave que suele acentuarse durante esta época y para la cual existe vacuna.

Y es que si bien esta enfermedad puede provocar síntomas leves en algunos, para otros pueden ser mucho más fuerte. Hablamos de niños, embarazadas, adultos mayores y enfermos crónicos, grupos que están más expuestos.

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¿Por qué es necesario vacunarse? El Ministerio de Salud lo explica de la siguiente forma: “Reduce el riesgo de enfermar y en caso de que se contagie, disminuye la gravedad de la enfermedad en las personas. Puede reducir el riesgo de hospitalización asociada a la influenza en caso de niños y adultos mayores”, indica el Minsal.

Y es que si bien la efectividad de la vacunar puede variar, lo cierto es que minimiza el riesgo de contraer la enfermedad “en un 40% a un 60% en la población general“, asegura el Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.

“En general, las vacunas actuales contra la influenza funcionan mejor contra los virus de la influenza B y la influenza A(H1N1) y ofrecen menor protección contra los virus de la influenza A(H3N2)”, agrega el organismo norteamericano, que recomienda vacunarse todos los años.

Es recomendable que toda la población se vacune contra el virus de la influenza, aunque hay ciertos grupos que sí o sí deben hacerlo. Te los detallamos a continuación.

– Funcionarios de la salud.
– Embarazadas.
– Niños y niñas con edades desde 6 meses hasta 5º básico.
– Personas de 65 años y más.

– Pacientes crónicos portadores de alguna de las siguientes condiciones de riesgo:
– Diabetes.
– Enfermedades pulmonares crónicas, específicamente: asma bronquial; EPOC; fibrosis quística; fibrosis pulmonar de cualquier causa.
– Cardiopatías, específicamente: congénitas, reumática, isquémica y miocardiopatías de cualquier causa.
– Enfermedades neuromusculares congénitas o adquiridas que determinan trastornos de la deglución o del manejo de secreciones respiratorias.
– Hipertensión arterial en tratamiento farmacológico.
– Obesidad Mórbida.
– Insuficiencia renal en etapa 4 o mayor.
– Insuficiencia renal en diálisis.
– Insuficiencia hepática crónica.
– Enfermedades autoinmunes como Lupus; escleroderma; artritis reumatoide, enfermedad de Crohn, etc.
– Cáncer en tratamiento con radioterapia, quimioterapia, terapias hormonales o medidas paliativas de cualquier tipo.
– Infección por VIH.
– Inmunodeficiencias congénitas o adquiridas.