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Durante el verano, el riesgo de asfixia por inmersión en piscinas aumenta, con altas temperaturas atrayendo a bañistas. La falta de medidas de seguridad puede convertir la recreación en emergencia, especialmente para los niños, según la OMS. La urgencióloga Marcela Garrido destaca la importancia de la supervisión de adultos y prevención de accidentes, como evitar contenedores de agua accesibles para niños. Ante una emergencia, la rápida aplicación de RCP es clave. La información y prevención son esenciales para evitar tragedias en la temporada de piscinas.

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Uno de los principales riesgos del verano, al bañarse en una piscina, es la posibilidad de sufrir asfixia por inmersión.

Las altas temperaturas convierten el baño en uno de los principales panoramas para hacer frente al calor. Sin embargo, la falta de medidas de seguridad puede transformar un momento de recreación en una emergencia grave, especialmente cuando hay niños involucrados.

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS)cada año mueren cerca de 236 mil personas en el mundo por ahogamiento o asfixia por inmersión.

Esa realidad pone en evidencia la importancia de la prevención y de saber cómo actuar ante este tipo de situaciones.

En ese contexto, la urgencióloga y académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de los AndesMarcela Garrido, entregó una serie de recomendaciones clave para evitar accidentes en piscinas y reaccionar correctamente frente a una emergencia.

Cómo prevenir accidentes al bañarse en la piscina

La especialista enfatizó en que, si bien los accidentes pueden ocurrir, existen medidas concretas que reducen significativamente el riesgo, sobre todo en niños.

Entre las principales recomendaciones se encuentran:

  • Instalar rejas fijas que impidan el acceso de niños al área de piscina sin la supervisión de un adulto.
  • Uso permanente de chaleco salvavidas cuando los menores ingresen al sector de la piscina.
  • Dentro de lo posible, realizar clases de natación desde el primer año de vida, siempre con supervisión adecuada.
  • Evitar el consumo de alcohol en adultos que vayan a ingresar al área de piscina.
  • No correr alrededor de la piscina, debido al riesgo de caídas por superficies resbaladizas.

Lo más importante es que los niños deben estar acompañados y supervisados por adultos responsables en todo momento”, destacó Garrido.

Además, la especialista adviertió sobre otro riesgo frecuente: la exposición a contenedores de agua de grandes cantidades.

Se debe evitar dejar al alcance de los niños baldes con agua u otros recipientes con agua acumulada, especialmente si son niños pequeños, porque incluso con poca agua se pueden ahogar”, agregó.

¿Qué hacer ante una asfixia por inmersión?

En caso de que ocurra un accidente, la rapidez y la correcta aplicación de maniobras de reanimación pueden marcar la diferencia.

La académica explica que una de las acciones más relevantes es iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) al momento inmediato después de sacar a la persona del agua.

El paso a paso recomendado es el siguiente:

  1. Acostar a la persona boca arriba sobre una superficie dura.
  2. Hiperextender el mentón, despejando la vía aérea, especialmente la lengua, porque puede obstruirla.
  3. Si hay otra persona presente, pedir ayuda de inmediato mientras se inicia la reanimación.
  4. Realizar respiración boca a boca, soplando aire por la boca de la persona ahogada. Repetir dos veces.
  5. Iniciar masaje cardíaco para mantener la circulación sanguínea, colocando la base de una mano en el centro del esternón y realizando 30 compresiones rápidas, a un ritmo de 100 por minuto de forma rítmica, permitiendo que el tórax se expanda tras cada compresión.
  6. Volver a realizar respiración boca a boca.
  7. Repetir la secuencia cinco veces, durante aproximadamente dos minutos. Antes, hay que llamar a los servicios de emergencia o trasladar a la persona a un centro asistencial de Urgencia.
  8. Continuar la RCP hasta que llegue ayuda o la persona se recupere.

En un verano marcado por el calor y el uso intensivo de piscinas, la información y la prevención se convierten en herramientas clave para cuidar la vida.

Con supervisión constante, respeto a las normas de seguridad y conocimiento básico de primeros auxilios, se pueden evitar desenlaces fatales.