Fue a finales de junio que Mayte Rodríguez tuvo que alzar la voz tras recibir cuestionamientos, en redes sociales, por darle comida a su bebé de cinco meses.

En sus historias de Instagram, mostró una foto de Galo comiendo su primera fruta: una pera. “Con 5 meses hoy probó su primera fruta”, escribió.

Tras recibir una serie de comentarios, la actriz prefirió salir al paso de las opiniones, escribiendo en otra historia lo siguiente: “Take it easy (tómenlo con calma), es solo pera y recomendado por el pediatra. Así, llegando al sexto mes, está preparado para comer más cosas”, señaló.

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Para saber más sobre el tema, en Página 7 conversamos con Beatriz Arteaga, directora de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Las Américas.

De partida, la especialista indicó que “la incorporación de alimentos sólidos comienza a partir de los seis meses, antes lo recomendable es la lactancia materna exclusiva. Aquellas madres que no pudieron dar leche materna, se recomienda lactancia materna artificial a través de fórmulas”.

Entre los motivos de la incorporación de comida sólida a partir de los seis meses, señala que “el sistema digestivo de un bebé está todavía inmaduro y no tiene la capacidad total para poder digerir y procesar alimentos sólidos”.

“Antes de los seis meses el bebé no tiene control de su cuello, no se sienta correctamente. A los seis meses pesa casi el doble de su peso al nacer, entonces desde el punto de vista funcional, es posible alimentarlos con comidas sólidas, siempre bajo la recomendación y supervisión del pediatra”, agregó.

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La experta detalló que “todos los alimentos que tienen riesgos de hacer alergia, como el huevo, mariscos, miel, queso, leche de vaca o de soya, no se recomienda antes del año, a no ser que esté supervisado por el médico. Además, no se debe incorporar nada con azúcares refinados, con sal, nada en conserva y que tenga alto contenido de sodio, grasas de origen animal. Se debe priorizar una alimentación saludable para generar hábitos”.

Alimentación a partir de los seis meses

Arteaga menciona que a los seis meses se le comienza a dar la sopa puré y el postre. “Siempre se va de menos a más, tanto en volumen como en características y solidez de los alimentos. Partimos con una papilla licuada, luego pasamos, uno o dos meses más adelante, a molido con el tenedor y ya al año se puede incorporar alimentación picada”.

La alimentación es principalmente a base de verduras y una proteína, se recomienda carnes magras, sin contenido de grasa.

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“La meta que se espera para un niño de los seis a los ocho meses, es tres cuartos de taza de sopa puré, con una media taza de compota de fruta cocida o rayada en el futuro. Lo que se recomienda en cuanto a verduras, son aquellas sin características meterorizante para el tracto digestivo, como las coles. Priorizar papas, zapallo, acelga, etc.”, indicó.

Ya a los nueve meses se espera que el bebé esté consumiendo una taza de papilla. La experta recalca que a la alimentación de los niños “no se les debe agregar sal ni azúcares, ni en la papilla ni en los postres. Las frutas que se recomiendan para comenzar son el pepino, plátano, manzana, pera, damasco y el jugo de naranja”.

“A los ocho meses se puede incorporar legumbres, reemplazando la proteína, siempre pasadas por cedazo. Aquí se debe ir observando la reacción del niño, tanto de su sistema digestivo y de su llanto”, explicó.